Es una de las preguntas que más nos hacen quienes van a hacer su primer crucero por Europa: ¿Mediterráneo o fiordos noruegos? Ambos son extraordinarios, pero ofrecen viajes muy distintos. Aquí le ayudamos a elegir.
Un crucero mediterráneo es un desfile de civilizaciones. En pocos días desembarca en Roma, Florencia, Niza, Barcelona o las islas griegas. Los días son cálidos, las cenas largas y cada puerto es una ciudad con siglos de historia.
"El Mediterráneo se vive en tierra: el barco es su hotel flotante entre una ciudad legendaria y la siguiente."
Un crucero por los fiordos noruegos es lo contrario: aquí el espectáculo es la naturaleza. Paredes de roca que caen a plomo sobre el agua, cascadas, pueblos diminutos y, en verano, el sol de medianoche. Es sereno, contemplativo, imponente.
Si es su primer crucero y le mueven la historia, la comida y el bullicio de las ciudades, empiece por el Mediterráneo. Si lo que busca es desconectar frente a paisajes que le dejen sin palabras, los fiordos son inolvidables.
Nuestro consejo: en cualquiera de los dos, viaje en categoría Suite o Club Class y añada noches en el puerto de salida. Un par de días en Roma o en Bergen antes de zarpar transforma el viaje.
Sea cual sea su elección, la diseñamos a su medida: la ruta, la categoría del camarote, las excursiones y la logística completa.
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